domingo, 30 de junio de 2013

EL GUARRO DE SAN ANTÓN ANTAÑO EN CENICIENTOS



Por un vecino donado
destetado el coratillo,
y vagaba alimentado
y bien visto y respetado
de la Plazuela al Cerrillo.

Le rajaban las orejas
y era sin rabo, rabón,
y las coruchas más viejas
llamaban con moralejas
“El Guarro de San Antón”.

Amigo era de los perros
de los gatos compañero,
y no sufría de encierros
ni le aplicaban los hierros
que marcaban al ternero.

Vida sana y descansada,
paseando plácidamente
siempre la jeta asomada
en puerta abierta o cerrada
de un Cenicientos ya ausente.

Haciendo su voluntad
iban los ojos porcinos
con una solemnidad
de quien da la prioridad
al lustre de sus tocinos.

Mas llegado el mes de enero
el guarro se sorteaba,
terminaba el cebadero
y su trote cochinero
en la tarima cesaba.

Los dineros entregaban
para los pobres del pueblo,
y lumbres organizaban
y trastos viejos quemaban
inservibles ya en amueblo.

¿Y qué ocurrió en Cenicientos?
Se olvidó la tradición,
nuevas fiestas, nuevos vientos
y al que no para en asientos,
"Guarro no es ya en San Antón".