Muros fueron de pared encalada,
explanada y barriada de Los Caños,
imagen desborrada por los años
por un pueblo de vida renovada.
En su transcurrir transcurrió orillada
siendo paso obligado de rebaños,
y vivieron así en sus aledaños
coruchos ya disueltos en la nada.
Mas hoy es la cima cúspide y pináculo
que pasado y presente
compagina,
y allí se da el folclórico espectáculo
anual que a Cenicientos ilumina
y lo convierte en foro y habitáculo
de su canto y su baile que germina.
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